Los hilos tensores, especiales y muy finos, son insertados como si fueran implantes en el tejido conjuntivo. De hecho, los materiales con los que están fabricados son similares en textura y elasticidad al tejido conjuntivo de nuestro cuerpo. Los hilos producen la elevación de las zonas donde los tejidos están fláccidos. Gracias a ello se tensa la piel, se restaura el contorno tratado y se elevan las estructuras faciales rejuveneciendo tanto el rostro como el cuello de los pacientes.

Los hilos tensores también se utilizan para elevar las cejas. Se puede tensar a la altura deseada por la paciente. Se posiciona la ceja en el sitio deseado y se fija con el hilo tensor. La inserción del hilo tensor se realiza mediante una aguja única por cada lado superior y exterior de la ceja, a través de zonas superficiales de la dermis. En el caso de las cejas se debe realizar una hiperelevación, ya que en el primer mes descenderán ligeramente de forma natural.

La elección de un tipo u otro de hilo dependerá del criterio del especialista en función del efecto buscado y de la condición de flaccidez en la que se encuentra la zona a tratar. Los dos principales tipos de hilo son efectivos y sus resultados son óptimos. Además son hipoalergénicos, semielásticos y acostumbran a ir impregnados de antibiótico. Generalmente no existen alergias ni rechazos y son indetectables a la palpación y a la vista.

Los hilos permanentes o hilos rusos están hechos de polipropileno o poliamida, con un colorante especial llamado azul de phtalocyanina. Son materiales seguros y se aplican desde hace más de 20 años en distintas especialidades quirúrgicas. Se llaman permanentes porque estarán en nuestro cuerpo hasta que nosotros lo decidamos, ya que es un tratamiento reversible. Si se desea volver a tener el aspecto anterior, simplemente se retira el hilo. Periódicamente se debe ir al especialista para comprobar su evolución, y si es necesario, volverlos a tensar.

Los hilos reabsorbibles son una combinación de ácido poliláctico con un colorante natural de tonalidad blanca y se reabsorben en un par de años después de haber sido colocados. Es decir, desaparecen con la acción del metabolismo de la persona. Sin embargo el efecto dura muchos años más debido a las uniones creadas en ese tiempo bajo la piel. Son los más utilizados ya que tienen una gran versatilidad.

Procedimiento rápido y sin complicaciones

Los hilos se colocan con anestesia local y es un procedimiento rápido, eficaz y muy bien tolerado por el cuerpo. De esta forma, el paciente puede seguir rápidamente con su rutina diaria. Además, no dejan cicatrices y son compatibles con otros tratamientos de rejuvenecimiento como pueden ser la mesoterapia, el bótox o el ácido hialurónico entre otros.

Se recomienda no usar maquillaje en las 24 horas posteriores al tratamiento, ni tocarse ni rascarse la zona afectada. Tampoco lavarse la zona hasta 12 horas después de la intervención.

Fuente: http://www.beautymed.es