La hiperhidrosis es un exceso de sudoración superior al normal. Puede afectar a toda la superficie corporal o estar localizada en axilas, palmas o plantas.

La hiperhidrosis puede llegar a ser muy molesta. Si se afectan las axilas puede manchar llamativamente la ropa e incluso desteñirla. El sudor en las manos es molesto para saludar y en ocasiones se dificultan tareas como la de la escritura. A nivel de los pies es frecuente el desarrollo de infecciones secundarias como la tiña pedis (pie de atleta) o el desarrollo de eczema.

El diagnóstico es fácil con la simple inspección del área afectada. En ocasiones puede estar indicado realizar una  analítica para descartar algún trastorno asociado como alteraciones endocrinas (hipertiroidismo).

En la actualidad, no podemos hablar de cura de la hiperhidrosis. La toxina botulínica ha supuesto una revolución en el tratamiento de la hiperhidrosis. Su efecto se debe a un bloqueo selectivo de la función de las glándulas sudoríparas  y por tanto disminuye la producción de sudor ahí donde se inyecta. La aplicación selectiva en las zonas con una sudoración mayor, permite poder actuar únicamente en las áreas que presentan más hiperhidrosis, y evitar así posibles efectos secundarios sistémicos o la aparición de hipersudoración compensatoria. Es un tratamiento muy efectivo cuando se aplica con una técnica correcta. Se utiliza sobre todo para el tratamiento de las hiperhidrosis de las axilas y de las palmas de las manos.

Se aplica mediante microinyecciones en la zona a tratar, tratamiento que dura unos 10-20 minutos y puede realizarse en la consulta del dermatólogo. En el caso de las axilas, no suele ser necesaria anestesia previa (o simplemente anestesia tópica); el paciente hace vida normal después del tratamiento. En el caso de las palmas de las manos, sí que suele ser necesario realizar un bloqueo anestésico a nivel de los nervios de la muñeca. El tratamiento debe repetirse cada 6-9 meses, ya que el efecto de la toxina botulínica es temporal. La disminución de sudor, prácticamente total, comienza a los pocos días tras el tratamiento. La aplicación de toxina botulínica para el tratamiento de la hiperhidrosis es un procedimiento que produce una elevada satisfacción en el paciente y permite mejorar de forma importante su calidad de vida.

Fuente: http://www.dermatologiajaen.com